
El alarmante crecimiento del abuso de menores en tan sólo cuatro años. En el 80% de los casos ocurrieron en el seno familiar. La difícil recuperación de las víctimas. Una problemática que desafía cotidianamente a la Justicia. Dolor, angustia, soledad, rechazo, miedo son sólo algunos de los trastornos que padece un menor que fue víctima de un abuso sexual. Este delito es uno de los problemas más trascendentes, violatorios de la sexualidad, emocionalidad y personalidad de los niños, y el que más secuelas deja. Es uno de los grandes desafíos de la sexología, la psicología y más aún de la Justicia. En Corrientes, los delitos sexuales crecieron un 50% en tan sólo cuatro años. El 60% fueron consumados en las zonas periféricas. Los autores más participativos son los denominados padrastros y hermanastros, acompañado de una activa y preocupante participación de abuelos.
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En tanto, la edad de las víctimas oscila entre los 2 a 18 años. Fuentes policiales que día a día realizan los operativos relacionados con delitos sexuales informaron que gran parte de los casos se inician con la violencia familiar.
El abuso sexual puede ser definido como el contacto genital entre un menor de 18 años o menos y un adulto que lo manipula, engaña o fuerza a tener comportamientos sexuales. Los tipos de contacto genital incluyen: penetración, intento de penetración, estimulación del genital o rectal del niño o niña por el pene, un dedo, la lengua o cualquier otra parte del cuerpo del abusador.

La definición de abuso sexual infantil, también comprende ciertos tipos de comportamientos sexuales, en los cuales no media contacto físico alguno entre el adulto y el niño. Por ejemplo: cuando un adulto que duerme en la misma cama con el niño, niña o el adulto o ambos experimentan estimulación sexuales; conversaciones o miradas seductoras a un menor 18 años por los padres u otras personas que tienen poder sobre él y cuando ese diálogo viola fronteras generacionales o personales; permitir o forzar al niño a observar películas o material pornográfico o inducirlo a posar para fotografiarse sexualmente o a tener relaciones sexuales u otros.

En diálogo con La República, la jueza Rosa Esquivel Iglesias de San Lorenzo manifestó que el abuso sexual infantil es uno de los delitos más aberrantes a la que es sometido un niño porque implica un abuso de poder, debido a que una persona mayor, más fuerte, saca ventaja de una más joven, más pequeña, con el objeto de satisfacer sus propios deseos y sentimientos sin importarles los deseos y sentimientos del niño.
De acuerdo a una infinidad de estudios realizados se llegó a la determinación de que al menos uno de cada cinco niños son abusados sexualmente por un familiar de confianza antes de los 18 años. En la actualidad, Corrientes no escapa de esa realidad.

En la sociedad existe el mito de que los abusos ocurren en las familias de bajo nivel socioeconómico. La verdad es que se producen en todos los estratos sociales.
Fuente: La Republica. 15/06/2006


